LAS CRISIS EMPRESARIAS DE LAS GRANDES CADENAS COMERCIALE

Compartimos un artículo elaborado por el Cr. Luis Alberto Dalcol sobre las crisis de las grandes empresas.

La empresa de origen francés Carrefour hizo público su estado de dificultades financieras. Nuestro ordenamiento jurídico, prevé para estas situaciones un régimen de acogimiento facilitador con inicio en el Concurso Preventivo, en el que se puede acordar con los acreedores quitas y nuevos plazos de vencimientos de las deudas sin que la empresa pierda la administración de su explotación. Si no se logra este acuerdo, puede pasar por un Período de Salvataje para transferir el establecimiento procurando la continuidad de trabajo de la empresa; o por último, concluir con la Quiebra, que es un final eminentemente de liquidación empresaria.

La sociedad registra más de 1.000 empleados y en su reorganización patrimonial y financiera incluía comunicar despidos o suspensiones por razones económicas por una cantidad superior al 5 % de su personal - previo a estas medidas - transita, obligada, por un procedimiento de crisis preventiva.

Este procedimiento consiste en un encuentro entre tres partes: la empresa, los sindicatos que representan a los trabajadores afectados y el Estado, a través del Ministerio de Trabajo, para que vele por el cumplimiento de las disposiciones vigentes - y de corresponder - homologue los acuerdos arribados. Durante este proceso no se puede ejercer el derecho de huelga.

EL COSTO DE LAS CRISIS

A las crisis siempre las pagan los acreedores, pues los deudores en estado de insolvencia recurren a las gracias jurídicas o comerciales que aquellos le puedan brindar. El procedimiento preventivo de crisis mencionado no es la excepción, estos acuerdos, - en los que no participan los proveedores - nunca se respaldan en sacrificios del deudor sino que inevitablemente deben ceder los que aportan la fuerza de trabajo. No está claro la participación del Estado en la ayuda del recupero empresario citado. Aparenta como razonable, que un grupo económico multinacional debiera recurrir al aporte propio de su organización mundial central, a las cuales deberían extenderse las responsabilidades patrimoniales en razón de que se utiliza un intangible - como es la marca generadora de confianza - que la vincula con los negocios en nuestro país. Nuestro Estado no puede ser socio de procesos perdidosos pues no está presente en las etapas del auge empresarial de remesas al exterior.

En reiteradas oportunidades las empresas que poseen numeroso personal pretenden que sus desaciertos de gestión sean solventados por los proveedores, por sus empleados, o por el propio Estado; para lo cual, - normalmente - usan como escudo al personal ocupado.

En el trascurso previo al desenlace también producen otros problemas, fundamentalmente a los comercios con los que las grandes cadenas comerciales compiten con sus ventas a pérdida.

INCIDENCIA EN LA COMPETENCIA LOCAL

Estas empresas resultan perdidosas porque se preocupan más en captar mercado que en su cuenta de rentabilidad; y sus precios o promociones, obviamente, lesionan la subsistencia competitiva de los otros operadores, principalmente de los pequeños negocios locales.

En nuestra ciudad hemos apreciado en varias oportunidades el quebranto de cadenas comerciales que han operado con el propósito antes descripto, y en el camino de crisis han provocado que nuestro comercio arraigado se resienta considerablemente.

Para no extender esta anotación se concluye que resultaría atinado abocarse al estudio de esta cuestión. Una alternativa podría ser la exigencia de garantía subsidiaria de las casas matrices al inicio de actividades en nuestra ciudad, al tiempo de alentar al negocio vecinal que está expuesto a estas inevitables vicisitudes de los grandes grupos económicos; que mediante políticas de dumping - de difícil y compleja comprobación - causan perjuicios al negocio loca

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