EL TRABADOR AUTÓNOMO

Compartimos la nota elaborada por el Cr. Luis Alberto Dalcol.

La vida laboral se puede encarar de dos formas distintas. Una de ellas es el empleo en relación de dependencia. La otra posibilidad es la actividad autónoma.

Si se trabaja de esta última manera, es decir de modo independiente, el cumplimiento de las obligaciones tributarias y previsionales nacionales permite optar por dos caminos diferentes. El régimen simplificado para pequeños contribuyentes o el régimen general. Para poder transitar por la primera vía - conocida como monotributo - existen límites a respetar. No se puede realizar más de tres actividades, ni importar bienes o vender productos cuyo precio unitario supere $ 2.500. Si se trabaja en  comercio o en servicio el monto de ventas anuales no debe superar $ 1.050.000 ó $ 700.000, respectivamente. Además constan otras demarcaciones sobre superficies, alquileres, consumo de energía eléctrica y personal ocupado.

INEQUIDAD EN COSTOS Y OBLIGACIONES

Las dos alternativas de encuadre del trabajo autónomo mencionadas presentan costos  diferentes. El aporte al régimen simplificado unifica en un monto tres conceptos: 1) un componente tributario  - que cubre los impuestos a las ganancias y al valor agregado -, 2) una cobertura para la salud y 3) otra para  la previsión social. Por el régimen general se deben pagar por separado importes superiores y plasmar formalidades más complejas.

Sin considerar la cuestión impositiva, para el servicio de salud el monotributista aporta  $ 419 por mes. Al trabajador autónomo del régimen general, por análogo servicio, las prestadoras le cobran el triple de dicho costo; semejante a lo que se paga por un empleado en relación de dependencia con un sueldo de $ 18.000.

El canon jubilatorio del régimen simplificado - en la escala más alta - es de  $ 778 y desde septiembre el aporte por jubilación autónoma del régimen general para similares ingresos es de $ 1.882,02; casi dos veces y media mayor. Al momento del retiro, ambos, reciben el mismo haber mínimo jubilatorio.

NECESIDAD DE ADECUACIÓN

Posiblemente, algunos montos del monotributo estén bajos y otros del régimen general resulten altos. Esta disparidad, que se repotencia,  separa - desde los costos -, el traslado  de un régimen a otro. Así, el negocio se encuentra con un escalón que dificulta su crecimiento y desarrollo.

El sistema necesita atemperar estas diferencias, como las que también existen en las deducciones en el impuesto a las ganancias entre el trabajador autónomo y el empleado en relación de dependencia.

El tratamiento fiscal para trabajadores independientes de capacidad reducida requiere ser optimizado para alcanzar  armonía con el universo de los contribuyentes.

 

 

 

 

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