Cr. Luis Alberto Dalcol,
Todos estamos en tránsito, algunos dejan fuertes huellas. Existen personas distintas que, expuestas públicamente, transcienden tantos años como viven y legan trazas. Aquí la cita de dos ejemplos pasados y una promesa en ciernes, en proceso. Insinuación de causas.
En la arbitrariedad de toda elección, la alusión se limita a tres personas conocidas; sin olvidar que vivieron y viven otros, tan o más notables. Ellos, nacidos y cultivados en Europa, en el norte y en el sur de América. El último es argentino, y en desarrollo. De variadas épocas – pasadas y presentes – de disciplinas diferentes. Todos valiosos, con el pecado de opción no advertida, de género masculino. De última, todos somos igualmente humanos.
El trío se inicia con Jhon Stuart Mill (1806-1873), filósofo sajón, autor de la “Historia de la India británica”, “Sobre la libertad”, “El utilitarismo”, entre otras obras. Por exigencia de su padre James, que era amigo del lúcido economista David Ricardo, a los tres años aprende griego. A los siete lee clásicos y estudia aritmética. En los ocho, latín; y, a los doce escribe el primer libro citado. Antes se instruye en física y química. Positivista y liberal, firma su texto más famoso: “Principios de Economía Política”; lectura obligada para los cercanos a esa rama del saber. Fue Diputado en los Comunes.
Se continúa con Sammy Davis Jr. (1926-1990), que debuta en el arte a los tres años. Es considerado el artista más completo de todos los tiempos de América del Norte. Era negro – en ese espacio y en ese tiempo – es exitoso. En Las Vegas, ganaba U$S 25.000 semanales, en poder adquisitivo de entonces y en un ámbito que no regala nada. Formó la inolvidable terna con Dean Martín y Franc Sinatra. Compartió con “la” tana Liza Minelli y muchos más.
Llegamos al nuestro, a la esperanza y a la realidad, a Faustino Oro. Siendo niño es Maestro Internacional de Ajedrez, el más joven de toda la historia; y juega con adultos. Empieza a estudiar a los seis años por consejo familiar, en pandemia de Covid. Elige su destino, y al elegir sacrifica; no se dedica a otras cosas de su edad en la intensidad deseada. Se apasiona, y al talento innato lo cultiva con expertos y en lugares de élite que exigen su destierro. Con doce años es Gran Maestro, igual, con la menor edad en lograrlo. Conocemos su breve pasado y su brillante presente. No sabemos su futuro que asoma prometedor.
EN BUSQUEDA DE LA PROCEDENCIA
La médica Eliana Filosa afirma: “La genética predispone, pero no predestina”. Léase: dispone no destina. Interprétese: concede colocación, ubicación, armazón; no asegura fortuna, meta, llegada.
Los distintos, son la síntesis de ser los elegidos y los esforzados. Son voluntariosos y disciplinados, ordenados. El compromiso y la responsabilidad brotan de insustituibles para el avance del talento recibido.
El mérito reposa en una pluralidad. En la familia que los guía. En el entorno de maestros y de amigos. En el esfuerzo de la persona misma, para que la capacidad recibida se manifieste en su máxima expresión y posibilidad. Y se ayuda – y nos ayuda a todos – a gozar de esa aptitud y actitud; de esa idoneidad que nos beneficia enormemente para disfrutar de la vida.
Gracias por no desaprovecharse y resultar particulares y distinguidos.
