Cr. Luis Alberto Dalcol,
E.E.U.U. e Israel atacan Irán. Israel invade y demuele estructuras y viviendas próximas a 10 Km. adentro de Líbano. Irán responde contra países árabes que tienen bases militares de E.E.U.U. y cierra el estrecho de Ormuz por donde pasa el 15/20 % del petróleo mundial.
Estas breves referencias modifican el mercado del petróleo, principalmente por el hecho del cierre por donde se saca la producción y el deterioro de las instalaciones relacionadas a la industria de hidrocarburos. Lo hace por el lado de la oferta al no poder salir la producción en igual cantidad por el citado estrecho bloqueado y estar dañadas las infraestructuras de los países productores de la zona. Disminuye el volumen de la oferta sin variación en la cantidad demandada. Inevitablemente sube el precio. Hubo, desde el momento de la invasión hasta la fecha, una variación aproximada entre USD 70 y USD 120 el barril (superó USD 150 el del Mar del Norte).
El mercado une la oferta y la demanda y cuando varían las cantidades se modifican los precios, excepto que sean compensadas. En la demanda el precio y la cantidad tienen una relación directa, si baja la cantidad baja el precio. En la oferta la vinculación es inversa si disminuye la cantidad ofertada suben los precios, y viceversa. Es así, es la ley (no escrita) del mercado, la ley económica de la oferta y la demanda. Por otra parte el petróleo es energía y la energía está en cualquier producto o servicio. Su variación provoca modificación en los precios de todo los bienes.
El lector puede decir con acierto: “ … elemental mi querido Watson … ”, (atribuida a la obra de Sherlock Holmes). Sucede que una vez se escuchó comentarios risueños de Máximo Kirchner durante la administración anterior: “Los mercados deben entender que el que maneja la economía es el gobierno”. Sí, es cierto, Einstein ya lo dijo: “Todos somos ignorantes, solo que en temas distintos”.
EN TIEMPOS DE PANDEMIA
De igual forma que ocurre el impacto en la oferta puede ocurrir con la demanda. En tiempos de pandemia del coronavirus COVID-19, y en relación con el petróleo; se paró la actividad industrial, de navegación. Casi toda la economía que no fuese esencial. En consecuencias no había consumo. Los depósitos de petróleo estaban repletos. Desaparecieron los compradores. Ocurrió lo previsto en extremo, el barril que poco antes había alcanzado los USD 100 los productores debieron regalarlo, literalmente, entregarlo sin costo. Es más, se llegó incluso a pagar a quienes retiraban el petróleo de los depósitos para no parar y poder seguir produciendo y bombeando los pozos; porque su paro los secaba y la reactivación implicaba nuevos costos. Se llegó a pagar USD 37,63 por barril al que retirara petróleo. Sí, el barril se entregó gratis más casi USD 38 por unidad retirada. Bajó la demanda y bajó el precio. En el caso llegó a ser negativo. Esta vez no lo repitas, reclama Watson.
CUANDO VUELVE LA NORMALIDAD
Cuando se acaba la causa, belicista, sanitaria u otra – normalmente – vuelve la calma; mas, alguna secuela o modificación deja. En resguardo de la repetición del hecho se toman previsiones. En el caso del petróleo, nuevos proveedores, modificación de rutas, acuerdos compensados, revisión de energías utilizables, cuantificación de reservas y muchas otras garantías o seguridades para paliar las dificultades sufridas ante la eventual reproducción del suceso. Incluso nacen nuevos productos o procesos.
No es sorpresa, es normal. La vida y la economía siempre asombran.
