Nuevo escenario

El proceso inevitable de la automatización por utilización de la robótica - que reemplaza la actividad humana en el trabajo - pregona que se impone porque la misma provee mayor seguridad, rapidez, eficiencia y fundamentalmente porque reduce los costos, entre otros motivos. El transcurso existe, y cada vez más aceleradamente.

Por Luis Alberto Dalcol

(Colaboración)

El proceso inevitable de la automatización por utilización de la robótica - que reemplaza la actividad humana en el trabajo - pregona que se impone porque la misma provee mayor seguridad, rapidez, eficiencia y fundamentalmente porque reduce los costos, entre otros motivos. El transcurso existe, y cada vez más aceleradamente.

Hay un desplazamiento de la actividad humana por la actividad cibernética. Hoy nos entendemos más con una máquina que con un hombre. Compramos o vendemos sin la participación de mortales como nosotros.

Este escenario acarrea otros efectos también inescrutables entre los que se encuentra la desfinanciación de los sistemas de la seguridad social por la reducción de los recursos que percuten sobre el trabajo de las personas y que sostienen los costos sociales, que no aportan los robots y parecidos. Se ha llegado a expresar que estos androides debieran contribuir en igual forma; en reemplazo de los fondos ausentes - necesarios - para la sustentabilidad de la organización social. La diferencia de aportes originados entre la participación humana y la automática es sideral.

Interrogantes y nuevos sostenes

Algunas preguntas que se generan son: ¿Si el trabajo lo hacen las máquinas, quienes harán los aportes a la seguridad social? ¿Qué fondos cubrirán los gastos médicos de los enfermos del futuro? ¿Cómo se sostendrá ese esquema con un aumento progresivo en la expectativa de vida que prolonga la necesidad de cuidados en una etapa vital, más demandante de atención sanitaria?

Los robots, luego de construidos, solo aportan por su venta cuando asumen la calidad de bienes de cambio o en su destino como bienes de uso en las bases de los impuestos al patrimonio, y nada más.

De similar forma en los impuestos al consumo, como en el IVA. Porque la base imponible por sustracción entre débitos y créditos - como lo presenta nuestra ley - impide observar que por adición la constituyen las remuneraciones y las cargas sociales (aparte de los otros impuestos y de la utilidad empresaria). Aquí también se verán reducidos los ingresos de las arcas públicas porque a menor componente remunerativo menor base y por ende menor tributación.

Se deberán adecuar prestaciones. Algunos proponen regresar a unificar la obra social en el Estado y modificar el traspaso que hicieran gobiernos de facto a la actividad privada de gremios para reducir cajas y aliviar costos por la mejor distribución de siniestros que genera el mayor universo administrado. De igual forma adaptar las modalidades de contrato que se aprecian en las nuevas empresas de servicios mundializadas.

Por respuestas adecuadas

Está claro que deben hacerse cambios con propósito de integración y preservación del trabajo y de la armonía social; no de intereses sectoriales. Obviamente que en los reacomodamientos habrá afectados que deberán buscar alternativas que encajen en esta ola que no se deja gobernar por antojos. No se podrá continuar con nichos protegidos porque, seguramente, sin sostén producirá su extinción.

En fin, hay movimientos que produce el avance de la ciencia que requerirán de delicado acomodamiento, que debemos conocer, anticiparnos y darle la respuesta adecuada que mejore nuestra vida en sociedad. Acaso lo expuesto encuadra en lo que Einstein anticipara: “cada día conocemos más y entendemos menos”.

DIARIO EL ARGENTINO 21/10/2019

Escribenos un comentario