Cr. Luis Alberto Dalcol,
Por una parte, el Poder Ejecutivo relegó la agresividad y soberbia en su retórica, incorporó la palabra paciencia. En otro orden, el Poder Judicial interpretó que la regularización fiscal, sin justificar origen de patrimonio, no es delito precedente para aplicar la ley de lavado de activos.
Ambos acontecimientos resultan atrayentes de analizar. En el lenguaje del Presidente no es común el uso de una palabra emotivamente cálida y honesta. Es un progreso necesario, no es suficiente. En relación a la decisión judicial es difícil de digerir para los contadores, aunque sepamos que son aguas que no navegamos con la formación específica del jurista.
LA PACIENCIA
El mejor Gobierno de la historia, con el mejor Ministro de Economía del mundo en el primer año recurrió a un blanqueo y en el segundo al auxilio yanqui amigo para impedir el default. Luego, con la inmoral ley de inocencia fiscal amnistía al 81% de las causas penales tributarias, e intenta sumar – en forma permanente – el ahorro que está fuera del sistema; hasta el presente no lo logró. El dólar bajó y el nivel del colchón subió. Recurre a la asistencia de un economista uruguayo – con experiencia disímil – de una economía distinta y de un país que se beneficia de nuestros desaciertos en cuanto recibe a nuestros emprendedores y recursos. Además deberá blanquear sobresueldos (de todos los gobiernos). Nadie cree que vivan con los montos publicados. Cuando no hay confianza el ciudadano se refugia en divisas, y se va. Como el Ministro, que aún no ha traído sus ahorros en el exterior.
El mercado – la mayoría – cualquiera fuere su ideología, si le ingresa más de lo que consume con el sobrante compra dólares para aislarse de la economía local. En el año 2025, elecciones mediante, se informa que las personas físicas compraron US 42.000 millones, de los cuales US 22.000 se fueron al colchón, el resto a turismo y a otros consumos.
Los acuerdos con el FMI son simples de arribar, la entidad le prestó un tercio de su capital, si no refinancia quiebra.
Ahora llega el tiempo de la paciencia, como en épocas de Alsogaray: “hay que pasar el invierno”. Y la paciencia en este caso – sin eufemismos – es tolerar, soportar sin alterarse por el contexto sobre la situación que se vive. El gobierno no acompaña el plantón con una alternativa económica de cambio. Así, que solo resta esperar.
LA SALADA LÍCITA
La Cámara Federal de La Plata, entendió que la conocida “salada de Lomas de Zamora” (la de Castillo) estaba en orden. Que no había lavado de activos porque el delito precedente de evasión estaba suspendido por la adhesión a un régimen de regularización fiscal estatal y que el proceso se había limitado a listar el patrimonio de los acusados. Fluir de fondos enorme en línea con los 37 inmuebles y 130 + 163 automotores detectados e inventariados.
La regularización fiscal no libera del lavado y es un fuerte índice de prueba de parte (de confesión) de la existencia de evasión que se descartó. Evita pagar lo que se debió pagar. Es patrimonio sin justificar de los inculpados. El hecho delata el delito necesario que antecede para aplicar la ley de lavado. El fallo no está firme y seguramente sea apelado, revisado. Aquí también, habrá que esperar.
