Necesidad de un corrector a la progresividad de las tasas municipales

La última reforma tributaria nacional (1) había creado una unidad de medida de valor homogéneo que denominaba Unidad de Valor Tributario (U.V.T.). Poseía el propósito de actualizar mínimos, escalas y demás parámetros de las leyes relacionadas con los impuestos bajo control de AFIP.

Cr. Luis A. Dalcol, 01/2020

 

La  última reforma tributaria nacional (1) había creado una unidad de medida de valor homogéneo que denominaba Unidad de Valor Tributario (U.V.T.). Poseía el propósito de  actualizar mínimos, escalas y demás parámetros de las leyes relacionadas con los impuestos bajo control de AFIP.  Abarcaba las correspondientes a procedimientos y del régimen penal tributario. Aunque no estuvo operativa, pues requería de normativa complementaria, se harán breves reflexiones sobre la misma por la similitud conceptual en relación a la inmovilidad de los parámetros de aplicación para  la sobre tasa municipal en la actividad comercial local.

El hecho económico que no necesita explicación - para cualquier conciudadano - es el relacionado a la permanente pérdida del poder adquisitivo de nuestra moneda. Todos sabemos que en términos monetarios los bienes y los servicios están en un continuo incremento de precio. No hemos logrado tener una moneda con valor constante.

Por esta causa solo las operaciones económicas simultáneas permiten comparación y guardan cierta razonabilidad en los resultados que expresan. En las transacciones no concurrentes se distorsionan las mediciones de las negociaciones, incluidas la relativa con los impuestos.

La necesidad de creación de un corrector es ponderable pues responde a la situación anómala descripta, y se anticipa a la permanencia valorativa y a los pedidos de adecuaciones de los contribuyentes al ritmo del deterioro monetario. Es una medida que admite e institucionaliza  una patología de nuestro signo monetario. Debe aceptarse el estado irregular y acudir a un enmendador.

Todas las monedas en el mundo presentan oscilaciones en su valor, pocas alcanzan la magnitud de la variación y la tendencia negativa que ostenta la nuestra. Solo una economía sana, mantiene una moneda sana. La desvalorización es el punto final de los desatinos realizados en la economía nacional.

Por ello, por el momento - se necesita de un corrector permanente - pero a ponerle fecha de salida y no perder la alineación, pues el origen del asunto permanece sin resolución. Vayamos por aquí hasta que se instale una economía ordenada que nos provea  una  inalterable y verdadera moneda.

 

(1) Ley 27430 art. 302

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