La presión impositiva atenta contra el comercio local

COMUNICADO DE PRENSA ENVIADO DESDE NUESTRA ENTIDAD

El Centro de Defensa Comercial e Industrial de Gualeguaychú  manifestó preocupación por la, cada vez más, asfixiante presión impositiva sumado a las bajas ventas que afectan al sector.

 

Una vez más debemos hacer público el reclamo de la Institución dado que, desde hace varios meses, se ha venido solicitando al Municipio de Gualeguaychú que actualice los mínimos no imponibles de la Sobretasa de Comercio (la última actualización data del año 2011)  para lo cual no se ha tenido respuesta alguna.

 

A esta situación, ahora, se debe sumar la implementación de un nuevo gravamen que es la Sobretasa de Tierras y un desmedido incremento en las Tasas Municipales e Impuestos Provinciales, algo que también ya fue reclamado desde la entidad.

 

Es necesario que la comunidad sepa que el sector comercial se encuentra en un estado de extrema delicadeza. Las ventas continúan cayendo en un panorama de mucha incertidumbre lo que complejiza la situación, sobre todo de los pequeños y medianos comercios, ya que se torna inviable el cumplimiento impositivo.

 

Como Institución que vela por los intereses de los comerciantes, entendemos que este tipo de medidas son contraproducentes no solo para el sector sino también para el propio Gobierno ya  que las dificultades para poder efectivizar los pagos incrementará la morosidad y, por consecuencia, se reducirá, significativamente, la capacidad de consumo de los contribuyentes con el agravante que los incrementos de los impuestos, tendrán un fuerte impacto en el precio final de los productos o servicios sobre todo en aquellos que deben afrontar los, ya siderales, costos de alquiler.

 

El sector privado requiere medidas que simplifiquen la tarea diaria, estimulen la inversión y promueva la generación de puestos de trabajo pero, lamentablemente,  se observa que sólo los privados hacen  el esfuerzo ya que la planta de personal público no se ha reducido, sino todo lo contrario, se incrementa cada vez más.

 

El comercio “no puede más”. Se encuentra asfixiado y desesperado ante la falta de respuestas o, al menos, un gesto por parte de las autoridades que no entienden que los tiempos de ellos son distintos a los de quienes viven el día a día afrontando riesgos permanentemente.

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