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25 de Mayo 1008

El Centro de Defensa Comercial e Industrial de Gualeguaychú repudia públicamente las medidas tomadas en el marco del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio ya que son totalmente injustas.

El anuncio realizado el pasado viernes por autoridades locales y provinciales, durante el cual se comunicó a la sociedad que la ciudad de Gualeguaychú pasaba a ser considerada zona de “transmisión comunitaria sostenida” de Covid-19 y que se “volvía a fase 1” (frase con la cual se grafica el aislamiento como ocurrió en marzo del corriente luego del Decreto presidencial), provocó alarma en las Pymes de comercio y servicio y, por supuesto, en la institución que los representa.

A esta situación, se sumó la divulgación de las contemplaciones y excepciones del Decreto 677/2020 –publicado por el Gobierno Nacional con fecha del 16 de agosto- desde las redes del Municipio sin siquiera haber consultado al Centro de Defensa Comercial e Industrial. Tal Decreto detalla las actividades que quedan exceptuadas de cumplir el ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio) de manera no muy clara y, para agravar la situación, no se comunicó cuando comenzaba a regir generando mayor confusión y preocupación a todas las Pymes y a los profesionales.

Si en los meses y semanas anteriores, cuando regían las flexibilizaciones, las Pymes de comercio y servicios se adecuaron a todos los protocolos y recomendaciones que se fueron dando a conocer para cada rubro y, además, se capacitaron tanto para la atención al público como para saber actuar ante un caso sospechoso de Coronavirus y dispusieron todas las herramientas necesarias para llevar adelante un correcto trabajo, es totalmente injusto y desmedido que deban cerrar las puertas ya que el punto de contagio no es ni ha sido el sector comercial.

Teniendo en cuenta lo anterior, desde el CDCI reiteramos que “el comercio no contagia” y si, las autoridades locales no observaron ni llevaron a cabo acciones contundentes para controlar y regular el no respeto al distanciamiento social de las fases anteriores  -que los negocios sí cumplieron- se ataca, una vez más y sin razón, al sector de comercios y servicios que es fuente de innumerables puestos de trabajo.

Si los negocios deben cerrar una semana o más, están condenados a la quiebra por la insostenible economía reinante. No podrán cumplir con: las obligaciones tributarias, los pagos de los servicios, los sueldos de los empleados ni los alquileres.

Vale aclarar que el Centro de Defensa Comercial e Industrial se encuentra en plena gestión de  un poco de “sentido común y razón” ante esta nueva realidad que rige en la ciudad. Además, teniendo en cuenta que las ventas son muy malas y en relación a estos desmanes, se exige la exención tributaria para todo el sector comercial afectado.

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