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25 de Mayo 1008

BENEFICIOS

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Tener un local abierto al público implica asumir costos de alquiler, salarios, cargas sociales, servicios de seguridad y mantenimiento, seguros, tasas municipales, impuestos provinciales y nacionales, sistema de cobro y otros más – que revisten de carácter permanente -, aún cuando las ventas disminuyen.

El consumidor concurría al comercio, comparaba productos y precios, y realizaba allí su compra. El comercio cumplía su función de asesorar, acercar el producto, mantener stock, financiaba; mantenía costos y riesgos.

La tecnología modificó la forma comercial. La venta por internet, por plataformas, por redes y sistemas de distribución hace que una empresa llegue directo al consumidor sin el costo del local. Esto genera una diferencia competitiva notable. Puede ofrecer un precio que el comercio conocido no puede ofrecer porque no soporta los mismos costos. Agrava el cuadro cuando el propio fabricante o importador decide comercializar y ocupa el espacio del comerciante. Cuando la industria, produce, promociona, vende de manera virtual y cobra; mientras el comerciante sigue pagando  costo citados al inicio.

No se cuestiona la técnica ni se promueve  el regreso. La técnica es extraordinaria y ofrece ventajas. El problema son las reglas económicas y tributarias que siguen igual, cuando la realidad es otra. Debe agregarse a la diferencia expuesta, la piramidación impositiva, cuando se produce y se comercializa, no se acumulan impuestos, tasas, percepciones, retenciones,  costos financieros. El comercio los soporta y traslada esos costos, modifica el precio y no puede competir.

De igual manera existe una cuestión de escala que hace a una mejor distribución de los costos fijos en técnica, logística, administración y todos los costos antes mencionados sobre una venta mayor.

Si se exige al comercio mantener la estructura actual laboral y tributaria que la tecnología permite evitar a otra competencia el resultado puede ser una progresiva desaparición del comercio local establecido, donde se reduce el empleo local, se concentra la oferta y se pierde actividad económica en la ciudad; y, ya no es un problema  comercial, se transforma en un problema urbano social.

No se puede impedir el avance técnico. Habrá que adaptarse,  adecuar las reglas a la nueva realidad. En principio, transformar el comercio e incorporar al local mejoras en cuanto al servicio en sí, al financiamiento, asesoramiento, entrega inmediata, la post venta y todo lo que permite la relación personal con el cliente. Aprovechar la diferencia física con lo digital que concede  la relación personal. En ejemplo, el virtual permite la devolución de la compra insatisfecha con el reintegro del pago. Además deberá integrarse al comercio físico el comercio virtual, disponer de una tienda digital, de redes sociales, de sistemas de reserva y entrega.

El Estado también debe revisar la estructura tributaria y laboral. Ordenar la competencia entre fabricantes y comerciantes. Ver si las condiciones son iguales, como debe serlo en la competición. Fomentarla y apoyar  el comercio tradicional porque genera empleos, alquileres, impuestos. Atrás de cada costo del comercio existe un beneficiario proveedor que también va a sentir el problema.

La forma de vender no debería provocar un problema de desequilibrio social. Es deber atenuarlo. 

Cr. Luis Alberto Dalcol. 08/2026

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