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25 de Mayo 1008

BENEFICIOS

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Cr. Luis Alberto Dalcol,

La confianza en la economía lo es todo. Porque la confianza es la esperanza en el  porvenir, que sea firme y sostenido. Que vaya a un futuro previsible,  de seguridad; que despierte  ánimo y  optimismo. Sin ese contexto, la economía padece; apenas aguanta. Si la economía carece de ese entorno se ausenta la tranquilidad y  dificulta la decisión a la respuesta esperada. Si se la tiene, aumenta la credibilidad pues la confianza está ligada a la fe.

En esa mezcla de racionalismo que más la identifica y el ecosistema real en la que habita, posiblemente la  confianza sea la primera condición para el desarrollo de cualquier planificación. La economía aparece fuerte, exacta, formal, más tiene un componente social importante que le aporta y la ubica, que es ese sentimiento de confianza que vive con  su esencia cognitiva.

Construir confianza es muy difícil y destruirla es muy fácil. En orden y en tiempos: uno es muy lento y el otro es  súbito. Perdida, su reconstrucción es imposible; o al menos, mucho más costosa que su construcción de origen.

En  inicios del ejercicio del poder, de alguna manera, todos la tienen.  Unos más, otros menos. Se mide en tiempos, es la luna de miel. Los errores la dañan. Puede persistir, pero si los yerros siguen su caída  es inevitable. Todo la afecta, fondo y forma.

El plan teórico perfecto, que conforme a todos, no existe. Si se lo presenta así, seguro fracasa. La economía estriba en variables que se presumen, en cualquier plan. Por ello las aseveraciones contundentes, normalmente se desvanecen. Ortega y Gasset nos dejó la expresión:  “el hombre y sus circunstancias”, lo que pasa en ese momento puede ayudarlo o perjudicarlo en su propósito, más allá de  aciertos o  errores. Algunos la llaman fortuna. Por ello la prudencia, la humildad son virtudes de firme presencia para blindar lo desconocido. No sabemos si persiste la verdad, solo sabemos que existe la duda. La duda es lo más sabio. Obviamente que hay que decidir, pero la sobriedad, la corrección  deben acompañar, estar  presente. Nadie exige magia o fantasía, ni ello se puede ofrecer.

Lo que más avivó la economía, paradojalmente, fue Vaca Muerta; la naturaleza, los incentivos y el interés dispuesto. Esa ida única por dólares, descuidó la actividad interna y derivó en baja de empleos.

El lenguaje soez y soberbio, pagó su peaje en la ventanilla donde se cobra la confianza. El activo que generaba la administración anterior fue atenuado por el pasivo que produce la administración siguiente. La confianza deambula. Va de un lugar a otro. Se incomoda y cuando no tiene lugar de estadía, afecta a la economía, la desequilibra. En la actualidad con éxitos sectoriales y regionales, no  urbanos, donde vive la gente. La actividad menguada de la ciudad, genera menos salarios, menos empleos que produce descontento y menoscaban la confianza. Desde 11/2023 el empleo privado cayó para  250.000 personas y el último trimestre bajó el PBI el 0,6 %, en consumo e inversión.

Ocurre con las personas. El Dr. Guelar, diplomático argentino, ex embajador en E.E.U.U. y en China de lenguaje  atildado, de pronto lastimó públicamente con insultos a la madre – muerta y que no conocía – de un ex Presidente. Pérez Reverte, escritor y corresponsal de guerra español, con excelente uso del idioma y confeso amante de nuestro país, se agregó a la ola post mundialista del anti argentino y expresó que la Selección Argentina se habría agregado a la parte más violenta de nuestro país; el diario donde escribe le dio la primera página para aclarar y oscureció, se apoyó en dichos  de un adolescente y argumentos vanos. Ambos transformaron a sus expresiones anteriores solo en un “acting” profesional, y pasaron a una consideración de  estima baja. Se les escurrió la confianza y la reputación que habían ganado.

La confianza es un valor inestimable que requiere del cuidado permanente.

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