fbpx

secretaria@cdci-gchu.com.ar

+549 3446 424513

w

+549 3446 379208

25 de Mayo 1008

BENEFICIOS

ASOCIATE

Cr. Luis Alberto Dalcol,

El pilar económico del actual  gobierno es el equilibrio fiscal.  Es lo elemental de toda administración pública o privada, no componer déficit; pues en contrario se afecta la lógica de la continuidad, del desarrollo futuro.

Transitando en déficit no hay otra forma de abordarlo que elevar ingresos y disminuir gastos. La administración aduce que ha alcanzado el superávit. Sabemos que es más o menos cierto, lo es con algunos atajos o  descuidos de importancia. Por lo tanto,   es frágil; es de caja, no devengado y  traslada costos hacia adelante. Era evidente el ajuste en gastos. Menor, también debió serlo en  ingresos.

Se empezó por lo más débil, jubilados, empleos públicos y se detuvo en quienes tenían fuerza para oponerse. Las maneras de abordar las reformas previsional y laboral no han resultado exitosas.

Las medidas tomadas no han reavivado  la microeconomía. Han forjado  baja en la ocupación formal,  disminución de salarios y reducción de consumos que originan una parcial paralización de la actividad económica.

En regreso a los ingresos públicos, se incrementó la informalidad y disminuyó la recaudación. Informalidad es evasión interna. La apertura al exterior, por los canales existentes o los devenidos del comercio digital,  incrementó la  oferta con mano de obra extranjera. En muchos casos, en condiciones  de  contrabando – que es evasión externa, y que compite en desigualdad con el comercio local. Reduce doblemente los ingresos  para consolidar las cuentas públicas.

Los blanqueos y sus disfraces de regularizaciones, inocencias y similares han impulsado la conducta del incumplimiento. Se la sigue fomentando. A esa falta de control fiscal se agrega el control judicial que hace impune la corrupción, lo que es comercialmente contra competitivo y desayuda al equilibrio fiscal.

El riesgo país es el termómetro. Ronda los 400 – 500 puntos, encarece el doble la tasa normal del endeudamiento. El colchón de resguardo privado se va a reincorporar cuando exista confianza, no cuando se le indique o  incentive como se  pone maíz  a las aves. El hombre económico es sensible, tan sensible o “vivo” como los ministros y funcionarios. Es raro que con sus recursos no hagan  lo que proponen y no oficialicen  sueldos y paguen impuestos sobre ellos.

El crecimiento desbalanceado de la economía  no es bueno. Es bueno que se genere dólares de exportación en minería, mas no es suficiente. No genera  trabajo, es rengo. Descuida el empleo, y asoma el problema de la familia, de la sociedad. El incentivo fiscal  disminuye el sostenimiento del Estado y agrega mayor carga para el no beneficiado.

Los incentivos fiscales  deben tener  un condicionante ocupacional o de producción local de los recursos naturales  extraídos. Es más beneficioso exportar productos con energía que energía sola,  con el producto va la mano de obra y todo lo que integra el valor agregado  al commodity.

En resumen debe irse por el equilibrio fiscal legítimo y equilibrado que ayuda a bajar inflación, por el incentivo a la producción local de las materias primas exportables,  por el control del contrabando en importaciones.  Todo origina empleo, ocupa, y no  disminuye la  actividad económica. Ese debe ser el principal objetivo nacional.

Compartir esta nota